Reino Unido
Dieciocho años en el sector, y nadie se lo había presentado así
En una clínica que ya funcionaba bien, Luken cambió una sola cosa: la estrategia con la que se presentaba el caso, no la persona que lo hacía. Fue el mismo profesional de siempre quien se sentó con la paciente, alguien de la casa con casi dos décadas trabajando en odontología. Ella sabía lo que era un mockup y se imaginaba cómo quedaría su tratamiento, pero nunca lo había visto sobre su propia cara ni se lo habían explicado con ese nivel de detalle. Salió de la sala llorando, directa a abrazarlo. Qué cambió exactamente, y por qué una clínica "buena" también se equivocaba en tres cosas a la vez, está en el capítulo de los errores reales.
La confesión
La llave equivocada
Una rehabilitación completa de las dos arcadas, una paciente que se negaba a ponerse el mockup, y un error de última hora que estuvo a punto de costarle el caso dos veces en la misma cita. Lo que pasó en los siguientes cinco minutos es, según él mismo, la lección que más caro le costó aprender y la que más le gusta contar.